Personajes históricos en la Pintura: Manuel de Samaniego
Personajes históricos en la Pintura
Manuel de Samaniego y Jaramillo
Fue un pintor y escultor ecuatoriano, considerado uno de los últimos representantes de la escuela quiteña de arte. Su trabajo se dividió entre los periodos históricos de finales de la dominación española en la Real Audiencia de Quito, e inicios de la vida republicana independiente como parte de la Gran Colombia. Es conocido por ser el último representante del arte colonial.
Biografía
Familia y los inicios de su carrera
Manuel de Samaniego fue un mestizo nacido en la ciudad de Quito, en el barrio de San Blas alrededor del año 1767, fecha en que la mayor parte de historiadores ecuatorianos ubican el acontecimiento, y murió en la misma ciudad en 1824.[1] Se casó con Manuela Jurado y López de Solís, doce años mayor a él, y con quien pronto aparecieron problemas por una hija ilegítima que el pintor tuvo con otra mujer, y que además le trajo litigios legales importantes.[2] A pesar de ello, el matrimonio procreó dos hijas:[3]
- María Josefa de Samaniego y Jurado, fallecida a la edad de 15 años.
- Brígida de Samaniego y Jurado, casada con José Furtún. Además prodigó las representaciones de la Virgen en los cuadros de la "Inmaculada Concepción" y de su "Asunción". También lo hizo en la "Divina Pastora".
Por su madre era pariente de Bernardo Rodríguez, otro pintor reconocido de la Escuela Quiteña. Desde joven empezó a dedicarse a la pintura y siempre se destacó por el uso del color, incluyendo fondos de paisajes mucho más alegres que el claroscuro que dominaba el barroco en el siglo anterior. Abrió un próspero local de escultura y platería que le permitió mantener a la familia y también su taller de pintor, del que no solo salían cotizadas obras de arte, sino también destacados aprendices que darían continuidad a su estilo en los primeros años después de la Independencia del Ecuador.[2] Vivía en lo alto del sector de Santa Bárbara, en una casa con tejar colindante a la plazuela de San Juan, que vendió por cuatrocientos pesos el 27 de junio de 1799.[3]
Cuando tenía treinta años de edad empezó a dirigir la construcción del retablo mayor del convento de Santa Clara en Quito. Quien lo encargó fue el presidente de la Real Audiencia ya que lo consideraba:[4]oficial público bien acreditado en las artes liberales de escultura y pintura y estaban a su cargo varias obras que debían entregarse con prontitud, para remitir a Santa Fe, Lima, Guayaquil y otras partes
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